<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274</id><updated>2012-03-17T05:53:24.206-03:00</updated><category term='Murakami'/><category term='la banda de los seguros'/><category term='lemebel'/><category term='diario de lector'/><category term='novela negra'/><title type='text'>SEGURO</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>14</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-3994988837321997135</id><published>2012-03-14T09:24:00.001-03:00</published><updated>2012-03-14T13:21:39.067-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='lemebel'/><title type='text'>Diario de lector: ESCRIBIR CON LAS SOBRAS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.ventaalfombras.net/imagenes/alfombra-con-retazos.jpg" imageanchor="1" style="clear:left; float:left;margin-right:1em; margin-bottom:1em"&gt;&lt;img border="0" height="199" width="250" src="http://www.ventaalfombras.net/imagenes/alfombra-con-retazos.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El lector que escribe un diario recibe una novela. Un libro finito, con hojas gruesas y letras grandes, de esos que agradecen las personas con dificultades para leer. Pero es un libro poderoso, potente y revulsivo, que el lector lee con desconfianza, asombro y voracidad. Un libro cuyo final lo encuentra llorando a moco tendido.Porque el libro, así, de primera instancia parece una telenovela: una historia de amor, un poco de heroísmo, un muchito de humor y un gran ejercicio de la memoria. El lector que escribe un diario se sumerge, sin poder desprenderse un solo instante, en la telaraña que teje la prosa seductoramente guaranga -¿todavía hay quien diga “guaranga”? ¿todavía hay quien entienda el cabal sentido del término?- de Tengo Miedo Torero  de Pedro Lemebel. Así, de primera instancia, el lector que escribe un diario reconoce un manuelpuigismo trasandino sumado a una gongórica necesidad de inventar palabras para lo que la lengua que nos trajeron los españoles no puede, no alcanza. Contra – o a favor, quien sabe- de lo que había escrito unas anotaciones más atrás, encuentra en esta novela un verdadero sabor latinoamericano.El lector que escribe un diario relee lo escrito y vuelve algunas páginas para encontrar que había copiado una cita de Manuel Garretón: “En Latinoamérica, la producción literaria ha ido perdiendo las señas de identidad que mostraba. Muchas novelas y cuentos escritos en un lenguaje internacional, sin demasiados rasgos propios, a veces parecen pensados incluso para las traducciones, en tanto numerosas obras están concebidas en una especie de español neutro, perfectamente bien conjugado, sin las características con las que se habla o se reproduce el lenguaje en cada uno de nuestros países, con modismos que parecen sacados de concursos internacionales de televisión, con giros cosmopolitas, aunque nunca perdiendo cada autor cierta particularidad idiomática propia que su país posee. Entonces, para exportar, se construye un producto que no solo sirve para América Latina, sino para el resto del mundo, con lo que lo latinoamericano, en gran medida, se desfigura y pierde fuerza.”  Y como para desmentirlo, se regodea en la historia de amor de la Loca del Frente, un homosexual cuarentón en decadencia, con Carlos, un veinteañero militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez que integra el grupo que, en setiembre de 1986, intentó asesinar al dictador Augusto Pinochet. Como Puig, no desdeña Lemebel echar mano a canciones pasadas de moda, boleros cursis, grafitis, noticias proclamadas a voz en cuello por la radio Cooperativa, en medio del clima opresivo que genera de la dictadura. Como Puig, no desdeña echar mano al melodrama, ese género que nació en el siglo XIX para que el XX pudiera parir la telenovela y el culebrón. Y como Puig, no desdeña hacer del kitsch una estética hermanada de la lucha política, promoviendo una Loca que es hermana de Molina, el que compartía celda con Valentín y le contaba historias cursis de amores de celuloide. Como Molina, también la Loca del Frente pasa de total indiferencia por las cosas políticas al compromiso contra el régimen.El lector que escribe un diario siente que lee como si mirara una telenovela: los buenos son buenos y los malos son malos, como debería ser la vida. A la pareja principal se opone la del dictador y su mujer, Lucía, un mamarracho caracterizado por una parla insoportable, un personaje que no hace más que hablar frivolidades y en ese permanente ruido poblado de vestidos, zapatos, sombreros y adornos importados el lector que escribe un diario siente que se busca tapar el horror pero, en una voltereta magistral, se pone de relieve, se monumentaliza, la obstinada capacidad de supervivencia del pueblo, del pobrerío, del que la Loca es prototipo. Marginal por clase, por educación y por opción sexual, la Loca del frente se desvive por embellecer una vida que transita de la miseria a la marginalidad. Con restos, con basura, con lo que no sirve, con lo que no, es arma un reino, un paraíso de gasa y satén usado, un set cinematográfico que sabe provisorio, pero no por eso menos valioso: el amor, la felicidad, la vida, son tan provisorios y engañosos como los cajones con los que fabrica muebles, como los angelitos que sus “manos marimbas” bordan sobre los manteles con los que se gana malamente la vida. Una estrategia de la pobreza que Lemebel eleva a principio constructivo de la narración: con los discursos marginales se arma la literatura que le conviene a este rincón del planeta, cuyos habitantes sobreviven en una lógica  del nada-se-pierde-todo-se-transforma, que es, a la vez, una ética y una estética. Para contar todo esto, Lemebel echa mano a su oficio de demiurgo del lenguaje, inventando una lengua en la que las voces de la calle, lo escondido por grosero o bajo se funden con la adjetivación recargada como adorno kitsch. Una novela en la que todo se trasviste se cuenta a partir de una lengua que transfigura  sustantivos en adjetivos o de adjetivos en adverbio. Como las cajas que son muebles, el vecino que es la Loca, se trasviste la gramática para producir voces nuevas como “terciopela oscuridad”, “hablar cotorra”, “nervio aceituno”. “mano gaviota”, “dedos avispas” o “música alharaca”. Como si el autor fuera consciente de que, para poder decir desde este particular punto del planeta, desde esta particular construcción cultural, debiera recurrirse a los materiales más devaluados y marginales, a los residuos de discurso y realidad que una buena parte de la sociedad tira a la basura. Y es con esos materiales degradados, pero propios, con los que Lemebel puede generar la marca de identidad de una poética genuinamente latinoamericana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-3994988837321997135?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/3994988837321997135/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/03/diario-de-lector-escribir-con-las.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/3994988837321997135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/3994988837321997135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/03/diario-de-lector-escribir-con-las.html' title='Diario de lector: ESCRIBIR CON LAS SOBRAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-2965707977906445373</id><published>2012-03-05T17:59:00.003-03:00</published><updated>2012-03-05T17:59:54.699-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Murakami'/><title type='text'>Diario de Lector ¿CÓMO SE DIRÁ “SEGUIR” EN JAPONÉS?</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQZGcnNbv22aI1yrNQKsOtZN3_9-dGHxZpwkU2Mzc87uM6LoH9t" imageanchor="1" style="clear:left; float:left;margin-right:1em; margin-bottom:1em"&gt;&lt;img border="0" height="269" width="187" src="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQZGcnNbv22aI1yrNQKsOtZN3_9-dGHxZpwkU2Mzc87uM6LoH9t" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El lector que escribe un diario ha decidido afianzar su relación con la vecina adicta a las policiales intercambiando libros. Con la idea de ser agradecido por tantas atenciones, decide entregarle una novela larga. Y, cosa rara en su biblioteca, una novedad.  El lector que escribe un diario ha empezado a seguir a Murakami. “Seguir a”, le resulta una frase extraña, ahora que la ha escrito. Pero deja para más adelante el derrotero por donde lo puede llevar esta cuestión. El lector ha empezado por Tokio Blues, ha seguido por Al sur de la frontera y al este del sol, se ha sumergido en Crónica del pájaro que da cuerda al mundo y Kafka en la orilla. Y, por supuesto, no ha resistido la tentación de apoderarse de 1Q84. Tres libros, dos tomos. Mil doscientas páginas. En definitiva, evalúa el lector, una buena compensación para la vecina.Desde que comenzó a leer a Murakami, recuerda la opinión que le dio el librero que le recomendó empezar por Tokio Blues: “Murakami más que un narrador es un ensayista”. El continuará hollywoodense. Buscando pensarlo mejor, no se trata del héroe prototípico de los relatos populares, con Pedro Urdemales o Jaimito, que sólo es un nombre y una cualidad, sino de un fractal que toma en cada caso nombre y circunstancias diferentes pero que, como dice el diccionario, “tiene la propiedad de que su aspecto y distribución estadística no cambian cualquiera que sea la escala con que se observe”. ¿Qué le pasa a este héroe? Viven una vida normal, inadvertidos de lo que verdaderamente sucede. Se los traga la realidad cotidiana que no sienten como rutina ni como castigo pero que, pronto, se mostrará falsa. Y de esa falsedad los advertirán los personajes femeninos. Que son muchos, múltiples, multifacéticos y se asoman al otro lado de la realidad, aquella donde el relato puede ser. La transgresión tiene cara de mujer: tanto en el sentido de que violan las reglas del mundo instituido –caso extremo: la correcta asesina de 1Q84- como en el trasponer las normas de la lógica cotidiana: la prostituta de la mente, la autora disléxica de un best seller, la adolescente que se repone de un accidente, Malta Kanoo con su sombrero rojo, la señora que preserva biblioteca conmemorativa. Aunque, piensa el lector que escribe un diario, habría que añadir el hermafrodita y el anciano analfabeto que habla con los gatos de Kafka en la orilla, con esa lógica que une a los diferentes con la rama femenina del universo. Murakami, piensa el lector que escribe un diario, no elude para nada el esquema que propuso el viejo Propp hablando de cuentos rusos: un héroe normalito, que no sabe que es el elegido, prácticamente sin comerla ni beberla, debe iniciar un viaje que lo transformará. Durante el trayecto, escuchará revelaciones, enfrentará enemigos poderosos, será confundido con el antagonista, recibirá algún talismán o similar, luchará al borde de la muerte o la locura, descenderá al inframundo, será reconocido y transfigurado para, finalmente, casarse con la princesa. Con variantes, Murakami exprime el esquema y le insufla vida. El resultado son largos libros que dan ganas de seguir leyendo: las buenas historias siguen siendo lo que el lector que escribe un diario cree que es necesario construir, aunque en última instancia sean reductibles a fórmula. Porque, piensa el lector que escribe un diario, una cosa es conocer la receta y otra muy distinta sacar un buen budín de pan del horno. Y como un flan casero, una buena historia debe tener agujeros, cosas no explicadas, que después de todo una novela no es una enciclopedia ni el manual de uso de una licuadora, piensa para sí el lector que escribe un diario. Mucho más, claro, cuando la novela se inclina hacia lo fantástico. 1Q84 y Kafka en la orilla proponen claramente el viejo tema de la realidad paralela, a la que se ingresa por un agujero y que de la que se sale por la misma puerta. Ese agujero, esa pinchadura, esa fisura abre perspectivas que no son más que atisbos, cortinas apenas corridas que dicen algo pero callan mucho. Como dice el padre de Tengo, si no lo entendiste, no vale la pena perder tiempo explicando. En Crónica los agujeros son pozos reales: pozos del pasado, pozos del presente, pozos oscuros en dónde los personajes han sido colocados o van por propia voluntad, pero en los que es posible experimentar algo que tiene que ver con esa otra dimensión a la que algunos, algunas veces, pueden asomarse.Y en este seguimiento que ha hecho el lector que escribe un diario por algunas de las novelas de Murakami, la que más le ha gustado es Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Primero, porque podría uno quedarse ahí nomás, leyendo la tapa e internarse en un gran agujero semántico, saboreando lentamente una fluida deriva semiológica. Y también, porque no hay concesión principesca al final. No hay corazones ni música melosa, ni aplausos al final. Hay esperanza, eso sí, de un mejor destino, en la frase con la que se consuela Tooru: “podría haber sido peor”. Y eso, ese sentimiento de que no va del todo bien, pero podría haber sido peor, es el mundo al que pertenecemos todos, aún cuando atisbemos otras posibilidades. La cuerda de este mundo, en manos de un pájaro, es antigua, mecánica, imperfecta e intermitente. Y ahí estamos nosotros, piensa el lector que escribe un diario, mirando para otro lado, encontrándonos de repente con un gran pozo, con ayudantes y oponentes, hasta que la cuerda se corte definitivamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-2965707977906445373?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/2965707977906445373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/03/diario-de-lector-como-se-dira-seguir-en.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2965707977906445373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2965707977906445373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/03/diario-de-lector-como-se-dira-seguir-en.html' title='Diario de Lector ¿CÓMO SE DIRÁ “SEGUIR” EN JAPONÉS?'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-5970750363771676400</id><published>2012-02-28T07:37:00.001-03:00</published><updated>2012-02-28T07:37:15.498-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela negra'/><title type='text'>Diario de lector: EL COMISARIO QUE HABLA CON LOS MUERTOS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ-9VHx2inv3GRgDhXWcPZs_XlhmHEvIBU8y8d6WSDZavyF0KT8" imageanchor="1" style="clear:left; float:left;margin-right:1em; margin-bottom:1em"&gt;&lt;img border="0" height="225" width="224" src="http://t3.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ-9VHx2inv3GRgDhXWcPZs_XlhmHEvIBU8y8d6WSDZavyF0KT8" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;El lector que escribe un diario sigue recibiendo una vez por semana la visita de su vecina que le toca el timbre y amablemente le ofrece otra novela. Policial, criminal, negra o como quiera llamarse, por supuesto. El lector que escribe un diario no deja de asombrarse por el gusto que una mujer tan amable, gentil y dulce tiene por los crímenes. Sabe que buena parte de su tiempo lo usa haciendo crucigramas y cree que tal vez por allí se explique el gusto de su vecina por las policiales: son un entretenimiento racional, sin duda. Tal como lo pensó Poe al crear el género, seguramente. Tal como siguió siendo en lo que se llama la policial clásica. Y tal como sigue siendo aún en las más negras de las negras versiones que por más que no se priven de la sangre, la mugre, el barro y la mierda, siguen girando en torno a la posibilidad de descifrar signos, juntar indicios dispersos y arribar a un resultado feliz. ¿Feliz? Claro que sí, feliz: la felicidad de poder gritar eureka, sin necesidad de abandonar la bañera y correr desnudo por las calles. Porque aún cuando lo que se junte no sea más que sangre, mugre, barro y mierda, el poder hacerlo es un final feliz, que les está dado a los sufridos investigadores de historias policiales en muchísima mayor proporción que a los comunes mortales que se ubican de este lado de la página impresa.Algo de eso, supone el lector que escribe un diario, pensará el comisario Ricciardi, el protagonista de la última novela que la vecina le ha alcanzado al lector que escribe un diario. “¿Le gustan las policiales italianas?”, le ha preguntado, porque la vecina del lector clasifica a sus libros por nacionalidad. ¿Camillieri?, ha sospechado el lector. “No, este se llama Maurizio de Giovanni y tiene un comisario que habla con los muertos”, le contesta, adivinándole el pensamiento. El lector que escribe un diario abandona la idea de preguntarle cómo lo hizo y se sienta a leer El invierno del comisario Ricciardi para ver cómo es que hacen otros para averiguar otras cosas.El comisario Ricciardi habla con los muertos y eso no lo deja vivir. Aunque la última afirmación no sea cierta, porque, según señala la solapa, nació en un cuento que tuvo tanta repercusión que “el autor siguió trabajando y ya existen cuatro novelas dedicadas a este espléndido personaje”. Es decir que nació, creció, se reprodujo y tal vez le cueste morir, como les suele pasar a los protagonistas de novelas en serie, cosa que pueden atestiguar desde el patriarca Conan Doyle hasta Henning Mankell, pasando por los padres de Superman. Venganzas de la literatura contra la biología.De Giovanni escribe, en épocas de novela negra, una policial clásica. Tiene un condimento fantástico: el poder del protagonista para escuchar y ver a los muertos de forma violenta –occisos, dirían los diarios- en su último momento, aunque este suela ser un dato que presenta la suficiente ambigüedad para desviarlo en el camino de la verdad, por más que siempre termine siendo una pieza fundamental del rompecabezas. Como al oráculo de Delfos, a los muertos hay que saber interpretarlo. En este sentido, la de de Giovanni sigue la tradición de la policial clásica: un detective que, por la fuerza del razonamiento, en dos días, resuelve quién mató al más reconocido cantante de ópera del momento. Por si fuera poco, hay un cura como circunstancial ayudante que recuerda mucho al padre Brown, incluso en su candor. El autor no se priva de mostrar –tal como indica la receta de Poe- cómo funciona la mente de su detective. “Él trabajaba así: creaba un esquema, una geografía de las emociones que encontraba. Aquello que iba  reuniendo mediante el Asunto [su capacidad de ver a los muertos], los sentimientos de aquellos a los que interrogaba, el asombro, el horror de los presentes”. Tal como permite sospechar el título, el personaje principal es parte del interés de la trama. El comisario de Giovanni tiene un carácter taciturno con amor escondido y todo, producto de la rara habilidad que, tiene la sensación el lector que escribe un diario, deja de ser rara en cuanto se sobreutiliza. Vive en Nápoles en plena época de crecimiento del fascismo y el contexto político actúa como telón de fondo y, posiblemente, guiño al presente. El lector que escribe un diario ha subrayado algunas frases: “Ricciardi sabía bien cuántas capas había debajo de aquella tranquilidad aparente. Para el régimen, ni un crimen, tan sólo seguridad y bienestar, así se había establecido por decreto. Pero los muertos velaban en las calles pidiendo paz y justicia”. La novela, en este plano, vira hacia lo político, hacia la inconveniencia que el crimen ocasiona en la sociedad. “La historia de siempre. El régimen pretendía ciudades limpias y entusiastas, llenas de esperanza y fe en el sol del presente. Un crimen era una herida social inaceptable”.Y, llegado este punto, el lector que escribe un diario se pregunta si precisamente esa no sea la clave por la que a su vecina le apasionan tanto las novelas de crímenes: por el consuelo de que, al menos en la literatura, se puede descubrir quién, cómo, cuándo y dónde produjo una de esas heridas sociales. Publicado en La Capital de Mar del Plata 19-02-12&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-5970750363771676400?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/5970750363771676400/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-el-comisario-que-habla.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/5970750363771676400'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/5970750363771676400'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-el-comisario-que-habla.html' title='Diario de lector: EL COMISARIO QUE HABLA CON LOS MUERTOS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-406019120159625365</id><published>2012-02-21T11:02:00.000-03:00</published><updated>2012-02-21T11:07:47.065-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela negra'/><title type='text'>Diario de lector: LA FEALDAD DE ATENAS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://www.google.com.ar/url?source=imglanding&amp;ct=img&amp;q=http://www.grecotour.com/atenas/images_atenas/atenas.jpg&amp;sa=X&amp;ei=y6JDT--6DMfWtgfKjOWuBQ&amp;ved=0CAwQ8wc&amp;usg=AFQjCNEQaeXPF0ARk8A9k65fKCIvUL8S_A" imageanchor="1" style="margin-left:1em; margin-right:1em"&gt;&lt;img border="0" height="281" width="500" src="http://www.google.com.ar/url?source=imglanding&amp;ct=img&amp;q=http://www.grecotour.com/atenas/images_atenas/atenas.jpg&amp;sa=X&amp;ei=y6JDT--6DMfWtgfKjOWuBQ&amp;ved=0CAwQ8wc&amp;usg=AFQjCNEQaeXPF0ARk8A9k65fKCIvUL8S_A" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt; La vecina del lector que escribe un diario insiste con los asesinatos y es tan gentil y amable que uno no puede decirle que no. Esta vez le acerca un libro que tiene en la tapa una imagen de Palas Atenea, armada hasta los dientes (el lector no sabe si las estatuas tienen dientes, así como no tienen ojos), en un tejado poblado de tanques de agua y antenas de televisión. El lector que escribe un diario es un amante de la cultura griega y recibe con gusto Noticias de la noche, de Petros Márkaris. Pero mientras la va leyendo sólo puede pensar qué horrible ciudad es Atenas. En la Atenas de Márkaris sería imposible el  perípato clásico: hay tantos automóviles y tantos atascos de tránsito en sus calles que nadie puede realizar paseos a pie, como Aristóteles y sus muchachos, aunque el filosofar también se facilite en pleno embotellamiento. Claro que, como hombre de este siglo y buen protagonista de novela policial, al comisario Kostas Jaritos el filosofar se le da en soledad. Jaritos piensa solo y pensando solo saca conclusiones: no otra cosa exigen las reglas del género. Volvamos a la novela, piensa el lector que ve que el diario está tomando un camino tortuoso y las metáforas viales saturan lo que se está proponiendo escribir. La historia que se cuenta empieza transitando muchos senderos narrativos. Hay inmigrantes ilegales, tráfico de niños, viajes clandestinos para intervenciones quirúrgicas, transportes de carga sospechosa, pasos aduaneros vidriosos. El lector que escribe un diario se rinde: no se puede evitar hablar de caminos y viajes, la novela vuelve una y otra vez sobre un perípato degradado, un recorrido permanente desde los países balcánicos hacia la capital helénica. No hay dudas, entonces, que todos los caminos conducen a Atenas. Jaritos no es James Bond. Como no lo era Marlowe, claro. De éste conserva el aura perdedora, claro, y el gusto por las malas compañías. Jaritos tiene un pasado poco digno de aprendiz de torturador en la época de la dictadura: como policía de esa época ha presenciado episodios de tortura y no guarda demasiado remordimiento por ello. Conserva, eso sí, un amigo: un torturado que admiró por su coraje y su resistencia y al que, por eso, ayudó en los tiempos oscuros. El hombre lo recuerda como “un tipo legal” (¡cómo creer en las traducciones españolizantes!) y desde entonces ayuda al policía a conseguir datos. Jaritos es políticamente incorrecto y como a la mayoría de los griegos que aparecen en su camino (¡otra vez!) los albaneses son seres despreciables, tanto como los restantes habitantes de los países del este europeo que vivieron bajo la órbita de la URSS. Como muchos de sus compatriotas, los siente invasores pobres que vienen a quedarse con el patrimonio de los buenos ciudadanos del país (el lector no puede evitar, en este punto, una mueca irónica, pensando en los taxistas que llaman a las radios y los barra bravas argentinos).Jaritos, a diferencia de Maigret, tiene una vida matrimonial complicada, una mujer a la que dice despreciar y una hija que vive en otra ciudad y extraña profundamente. La novela también cuenta el camino por el que termina aceptando que necesita de su mujer. La trama que logra desentrañar este personaje por momentos muy desagradable incluye –de ahí el título- una red de periodistas concebidos, habitual en el género, como el enemigo número uno de los investigadores en la búsqueda de la verdad. Jaritos suma dos albaneses muertos a dos periodistas asesinadas –suma que nadie realiza- y a partir de allí descubre que la policía tampoco es tan inocente. En el camino, queda un “detrás de las noticias” cínicamente descripto, propenso a la manipulación de la opinión pública simbolizada por la mujer de Jaritos. Lejos de cualquier ética, las “noticias de la noche” son la contrapartida del accionar de la corporación policial  que, aunque no las tenga todas consigo, es capaz de desenmascarar a los poderes económicos, políticos y mediáticos y aún, de hacerse cargo de los propios defectos. En esta Atenas fea y turbia, el comisario Jaritos transita por senderos sórdidos, peripatéticamente, claro, en busca de la verdad. Tal como hacían Aristóteles y sus muchachos.Publicado en La Capital de Mar del Plata, 12.02.12&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-406019120159625365?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/406019120159625365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-la-fealdad-de-atenas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/406019120159625365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/406019120159625365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-la-fealdad-de-atenas.html' title='Diario de lector: LA FEALDAD DE ATENAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-610330682277393590</id><published>2012-02-14T22:32:00.001-03:00</published><updated>2012-02-21T11:07:32.405-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='novela negra'/><title type='text'>Diario de lector: NOVELA NEGRA DE TIERRAS BLANCAS</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ-30g9P9RCs3OBzp0bNcu2dzxdC0CYrVTg1Z5oRBFlvLvcjRrZaw" imageanchor="1" style="clear:left; float:left;margin-right:1em; margin-bottom:1em"&gt;&lt;img border="0" height="172" width="292" src="http://t1.gstatic.com/images?q=tbn:ANd9GcQ-30g9P9RCs3OBzp0bNcu2dzxdC0CYrVTg1Z5oRBFlvLvcjRrZaw" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector que escribe un diario tiene una vecina. Una mujer de unos setenta años. Es sumamente amable, habla con una voz suave y camina con pasos firmes pero cortos, lo que hace su andar engañosamente lento. &lt;br /&gt;La vecina del lector que escribe un diario es una asesina serial: una lectora compulsiva de novelas negras. En su casa esconde la mayor cantidad de delitos del vecindario, de la ciudad, hasta se podría decir, de la provincia. Y es generosa: por eso, comparte con el lector que escribe un diario sus crímenes, sus detectives, sus enigmas.&lt;br /&gt;La vecina del lector clasifica sus novelas por nacionalidad. No ha salido prácticamente de su ciudad en toda su vida, pero puede dar cuenta del calor de Atenas o la nieve de Suecia. No ya de las calles de San Francisco o las olas de Los Ángeles, que de eso sabe un amante de Chandler –o de Soriano- o cualquier insomne que encuentre, haciendo zapping, la cara de Karl Malden y el joven Douglas. La vecina del lector está, desde hace años, conociendo el mundo a fuerza de asesinatos.&lt;br /&gt;Por eso decide iniciarlo en la novela negra nórdica. No en Stieg Larson y su saga Millenium, demasiado famosa para su gusto. Ni aún Mankell. “Esos ya los conocerá”, da por descontado como suelen hacer los expertos en cualquier rubro para resaltar la ignorancia del otro. Y le presenta a Arnaldur Indridason: ventajas de la escritura, el lector puede copiar en su diario un nombre que se le enreda en la lengua.&lt;br /&gt;La vecina del lector le acerca La mujer de verde y Las marismas. Y lamenta haber prestado La voz, a la que considera, sin dudas, la mejor del autor. Cuando recuerde a quién se la ha prestado y cuando logre recuperarla, le dice, se la pasará para que pueda comparar. Con la esperanza de encontrar en lo que no está lo mejor, el lector que escribe un diario se mete de lleno en el frío de Islandia. &lt;br /&gt;Las novelas se inician con una aclaración sobre los nombres y los apellidos islandeses. Allí se entera que en Islandia siempre se tratan por su nombre de pila, puesto que la mayoría tiene un patronímico que termina en –son para los varones y en –döttir para las mujeres. Esto provoca, por ejemplo, que en las guías telefónicas se ordene por el nombre, no por el apellido. Se entera también que son muy significativos y que el protagonista, un desastrado policía con una vida personal arruinada, se llama Erlendur, esto es, forastero.&lt;br /&gt;El lector que escribe un diario se detiene a pensar en esta aclaración. El sistema de nombres es la primera cuestión que a uno lo hace sentir forastero en Islandia. No ya esa extrañeza de no saber –hasta encontrar el adjetivo salvador- si un personaje es hombre o mujer -Kolbrún, Audur, Elínborg, Sigurdur Oli- que forma parte de uno de los juegos más antiguos de la lectura –Gilgamesh, Dido, Ajax, Beowulf, Isis, Abenámar, Igraine- sino la propia cuestión de que el traductor/a –se llama Kristin- haya considerado que ese dato es tan importante que, de no aclararlo, se podría dificultar el encuentro con el sentido del texto. &lt;br /&gt;El pasado&lt;br /&gt;Sin embargo, al lector que escribe un diario lo primero que le llama la atención es la presencia del pasado. Se suele decir que el policial negro ofrece una radiografía de la sociedad a través de los crímenes que se comenten. Los policiales de Indridason muestran que el pasado es un componente esencial del presente de Islandia y constituye el eje sobre el que hay que empezar a indagar. El enigma central, el punto oscuro que el detective debe develar está, precisamente, en el pasado.&lt;br /&gt;En las primeras páginas de Las marismas, cuando acaba de descubrirse el asesinato que pone en marcha la trama, el colaborador le pregunta a Erlendur si se trata de “un típico asesinato islandés: chapucero, inútil y realizado sin intentar disimular las evidencias ni esconder pruebas”. Y, aunque la primera respuesta es afirmativa, faltan casi 300 páginas para que se pueda llegar a algún resultado. Que, como corresponde al género, será triste, solitario y final. &lt;br /&gt;El asesinato cometido hoy sólo puede resolverse hurgando en el pasado. Rastrear hacia atrás y hacia abajo. La víctima vive en un sótano, en el que ha sido ultimado de una manera chapucera: un golpe con un cenicero en la cabeza. Y Erlendur intuye –contra toda lógica y contra lo que opinan compañeros y superiores- que bajo el piso del sótano, esto es, abajo, muy abajo, hay una respuesta. Empezar a cavar implica meterse en las cloacas, la mugre y el hedor insoportable. ¡Cómo no recordar la madre de todas las frases sobre malos olores en el norte de Europa! Encontrar una respuesta es meterse en la mugre, los desechos, lo que está irremediablemente podrido y hiede. En un mundo blanco y sumido en la noche del Ártico, el olor es necesariamente un anuncio, un aviso, una pista. El olor es una anomalía en la que es necesario internarse si se quiere llegar a la verdad, porque tapar es una de las actividades predilectas de los seres humanos. Se nos va la vida en tapar y enterrar nuestras vidas, piensa el lector que escribe un diario y los movimientos de Erlendur le dan la razón. &lt;br /&gt;La propia vida del detective es una permanente actividad de tapar un pasado personal poco heroico en el que ha dejado a su mujer y sus hijos pequeños. Tapar en el trato con los dealers las deudas de su hija con la que mantiene una relación tortuosa de rescate y abandono. Tapar la culpa por su hermano muerto cuando niño. Tapar el dolor en el pecho, la soledad, la sensación constante de que nada tiene sentido. &lt;br /&gt;El crimen cometido en las marismas lleva a destapar el pasado, el pasado violento de una sociedad ejemplar, donde la policía no es corrupta, estaciona del lado apropiado y paga sus cuentas en las pizzerías. Donde los criminales están en la cárcel y nadie protesta en la tele porque deben respetarse los derechos humanos de los delincuentes. Una sociedad en la que hay estadísticas disponibles, puntuales pagos de impuestos y seguridad social. Donde los teléfonos celulares no pierden señal, los sistemas informáticos no se caen y los periodistas aguardan detrás de las vallas. &lt;br /&gt;En ese mundo feliz, el mal parece estar puertas adentro. Los malos olores vienen desde las relaciones familiares. No de las que, como las de Erlendur, son un desastre evidente sino de las que mejor apariencia tienen. Los malos olores están muy escondidos hasta que se produce una rajadura, aún muy pequeña, y no hay forma de hacerse el desentendido. Ese es el problema del olor: no se puede evitar cerrando los ojos o tapándose los oídos. No hay estrategia de avestruz que sirva para evitar que se cuele por la nariz, para que nos enfrente al dilema de percibirlo o dejar de respirar. &lt;br /&gt;Por eso el pasado. El olor es capaz de sobrevivir al olvido, fortaleciéndose en el intento de esconderlo: todo lo que se tapa irremediablemente empezará a oler mal. Rastrear el pasado, buscar las genealogías, encontrar la huella antigua es buscar el origen del olor, única forma de conjurarlo. &lt;br /&gt;Entonces, piensa el lector que escribe un diario, tiene mucho sentido la aclaración inicial de los nombres. Un sistema de patronímicos, que al lector lo lleva a los ez de las épicas medievales, con Rodrigo Díaz proclamando ser hijo de Diego Laínez y amigo de Álvar Fáñez y Martín Antolínez. En la sucesión de los hijos y los padres, en las familias, en las puertas adentro, entonces, se cuecen los caldos más olorosos, donde los hombres asesinan a sus hermanos para casarse con la cuñada y desplazar al sobrino, manipulando para ello a la novia y tentando al hermano de ella con espadas envenenadas y vinos emponzoñados. &lt;br /&gt;Algo así como darse cuenta de que el ADN es la madre de todos los vicios. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en diario La Capital de Mar del Plata 29-01.12&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-610330682277393590?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/610330682277393590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-novela-negra-de.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/610330682277393590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/610330682277393590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-novela-negra-de.html' title='Diario de lector: NOVELA NEGRA DE TIERRAS BLANCAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-335059984065153668</id><published>2012-02-11T22:22:00.002-03:00</published><updated>2012-02-21T11:08:05.664-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='diario de lector'/><title type='text'>Diario de lector: HISTORIAS VERDADERAS</title><content type='html'>&lt;a href="http://www.google.com.ar/url?source=imglanding&amp;ct=img&amp;q=http://diariodecosas.blogia.com/upload/Web%20soldados%20de%20salamina.jpg&amp;sa=X&amp;ei=JBU3T8KiHIeftwfUkainAg&amp;ved=0CAsQ8wc&amp;usg=AFQjCNH34SiIazbm8V0wLIzK1sCMAQDbyA"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 225px; height: 150px;" src="http://www.google.com.ar/url?source=imglanding&amp;ct=img&amp;q=http://diariodecosas.blogia.com/upload/Web%20soldados%20de%20salamina.jpg&amp;sa=X&amp;ei=JBU3T8KiHIeftwfUkainAg&amp;ved=0CAsQ8wc&amp;usg=AFQjCNH34SiIazbm8V0wLIzK1sCMAQDbyA" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lector que escribe un diario no es, se sabe, amante de novedades. Entre otras cosas, porque cree que un buen libro es siempre una novedad. O mejor, nunca lo es del todo, porque siempre tiene el sabor de algo ya dicho, de una palabra alguna vez mencionada o susurrada o recortada de papeles viejos. Por eso, el lector escribe un diario con los retazos de lo que va leyendo en las idas y vueltas del tiempo y de su propio camino lector. &lt;br /&gt;El lector que escribe un diario es un explorador en su propia biblioteca, un arqueólogo en su propia memoria. Un hábito adquirido en la infancia lo lleva a firmar y a fechar los libros el día de su adquisición, como un modo de decir “mirá dónde estaba yo este año”. Por eso le llama la atención que ese libro que acaba de encontrar no tenga ni firma ni fecha. Eso suele suceder con los libros huérfanos que a veces van a parar a sus estanterías, pocas veces con los incorporados por propia decisión.&lt;br /&gt; Pero lo raro es que recuerda haber leído este libro, incluso recuerda que le ha gustado, pero no recuerda absolutamente nada de él. La foto de la tapa –un rostro de hombre apoyado en una mano, mirando algo que está más arriba- la ha visto varias veces sobre su mesa de luz, a donde van a parar los libros que pasan de la categoría “en espera” que los retiene en la biblioteca, a la de “siendo leídos” que comparten varios sectores de la casa, como la mesa del comedor, el sillón del living o el mueblecito del baño. &lt;br /&gt;La contratapa lo desilusiona: como todas, brinda un la exacta cantidad de información necesaria para evitar leer el libro y sentir que se lo ha leído. Una desilusión más.&lt;br /&gt;Entonces, no tiene más remedio que firmarlo, fecharlo 2011 y volver a leerlo para poder escribir en su diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Qué es la realidad&lt;br /&gt;En algún lugar el lector que escribe un diario leyó/escuchó el consejo de que  no hay que escribir sobre periodistas ni escritores. Javier Cercas no hace caso: Soldados de Salamina es un libro sobre un escritor –Rafael Sánchez Maza-, sobre el aporte de otro escritor –Roberto Bolaño- a la búsqueda de un periodista y escritor nominado Javier Cercas. Y la trama de la historia tiene básicamente un solo eje: el camino que se sigue para escribir un libro. De donde el lector que escribe un diario concluye que Cercas, como buena porción de la literatura de los últimos tiempos –pongamos, desde Cervantes para acá- no hace otra cosa que hablar de la literatura.&lt;br /&gt;La novela se da vuelta como una media: la búsqueda del material narrativo ocupa las dos terceras partes del volumen. El protagonista no es el escritor falangistas cuyas últimas horas se busca reconstruir sino el camino que recorre el periodista/escritor frustrado para … ¿para qué?&lt;br /&gt;Aquí el lector que escribe un diario se detiene: ¿cuál es el camino que recorre el protagonista llamado Javier Cercas? ¿El de reconstruir un episodio de la guerra que dividió España? ¿El del reencuentro con su propia tarea de escritor? ¿El de la búsqueda de la verdad? ¿El del sentido de la vida, así, en general? ¿Hay algo así como esto en cualquier actividad de la vida humana, no ya solo en la escritura?&lt;br /&gt;En la novela hay una insistencia en señalar que “esto no es una novela, sino una historia real”. ¿Y cuál es la diferencia?&lt;br /&gt;El lector que escribe un diario siente urticaria cuando escucha equiparar ficción y mentira. Que la mentira sea una ficción no autoriza a sostener la inversa. Sabe –o lo ha leído, esa forma vicaria del saber- que los humanos son los únicos seres capaces de mentir, porque son los únicos capaces de ficcionar. Son los únicos capaces de construir otra realidad por el mero hecho de decirla. O, yendo más lejos, son los únicos capaces de construir la realidad. También son los únicos seres capaces de imaginarse a los otros seres como viviendo en un eterno presente o en la eterna repetición, aunque esto también sea una ficción que les sirve para construirse a sí mismos como los reyes de la selva. &lt;br /&gt;En la novela se entabla una suerte de lucha que desliza la moral donde no debería estarlo. El personaje Roberto Bolaño incita al personaje Javier Cercas a inventar el personaje que no puede encontrar para que le dé su testimonio, pero el personaje Javier Cercas atado a las leyes del periodismo (¿) decide insistir en la búsqueda, suponiendo, por otra partes, que todo no es más que un acicate del personaje Roberto Bolaño para seguir adelante en la búsqueda y encontrar no necesariamente lo que estaba buscando pero sí algo mucho más importante. &lt;br /&gt;La literatura tiene, sobre la vida, la ventaja de ordenar los hechos: de darles un inicio, un medio y un fin. Y, por la misma razón, la posibilidad de no terminarse nunca. La literatura, comienza a sospechar el lector que escribe un diario y ha encontrado otro libro diferente del que recordaba haber leído cuando no firmó ni fechó la compra, no es más que una red, una telaraña como la de Spider Man que nos mantiene unidos a una realidad de hilo de baba tan fuerte que desplaza el interés por encontrar otra que no sea esa. E insistir en el viejo apotegma de que no sabemos si la realidad existe y que aún si existiera no nos sería dado conocerla. Y que para soportar esa angustia, los seres humanos construimos relatos, ficciones, mentiras. Es decir, historias reales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en La Capital de Mar del Plata 8/1/2012&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-335059984065153668?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/335059984065153668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-historias-verdaderas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/335059984065153668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/335059984065153668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2012/02/diario-de-lector-historias-verdaderas.html' title='Diario de lector: HISTORIAS VERDADERAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-4505037922123724217</id><published>2011-08-23T10:03:00.003-03:00</published><updated>2012-02-21T11:08:35.210-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la banda de los seguros'/><title type='text'>Deliciosas criaturas asesinadas</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s1600/PRESENTACION.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 219px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s400/PRESENTACION.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5644036994674622994" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;por Verónica Meo Laos (aparecida en el suplemento cultural de La Capital de Mar del Plata)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando alguien cuenta una historia a otra persona se obtienen dos elementos: la historia y el acto de contarla, o sea, el relato. La primera equivale a una serie de acontecimientos concatenados de una manera lógica, que están sujetos a un orden cronológico, insertos en un espacio y experimentados o causados por actores que son los que llevan a cabo las acciones. Mientras que el segundo, el acto narrativo, no es la historia en sí, sino una concretización de la historia, es el producto de la acción de narrar donde por ello mismo, es la narración la que instaura el vínculo indisoluble entre la historia y la manera en que ésta es contada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los hechos que relata La Banda de los seguros de Gabriela Urrutibehety fueron reales, ocurrieron entre 1996 y 2000, tuvieron -una vez más- a Dolores como epicentro tribunalicio y  ocuparon columnas en la prensa nacional a principios de la década pasada  hasta desaparecer en la maraña de las noticias que de impacto en impacto, logran conmocionar a la opinión pública con suerte dispar. Pero en la novela de la autora dolorense  los hechos reales están impregnados de ficcionalidad y es en la mímesis, en la simulación, donde la historia cobra aristas novedosas y donde el pacto ficcional se quiebra de manera deliberada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En rigor, La Banda de los seguros, debería ser una novela policial. En función de lo que se espera de una obra de este género, el lector debería encontrarse con un ejemplar de novela negra  o, en su defecto, con una pieza con un fuerte énfasis en el perfil patológico y a la vez seductor del protagonista como en el talentoso Ripley de Patricia Highsmith. Pero, no. La novela de Urrutibehety elude los rasgos típicos del género para desconcierto del lector modelo y a modo de aporte a  la originalidad narrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es que, así como el lector modelo es el que debe rellenar los espacios en blanco, el que extrae al texto de su indeterminación, el que le otorga sentido, es el texto el que ayuda a construir a ese lector que necesita para funcionar. Y allí aparece la estrategia soterrada de la autora: hacernos creer que nos vamos a encontrar con las SS -como las llama López Vigil- crónicas de sangre y semen. Y sin embargo, no, no es así pero, al contrario de lo que pueda creerse, el lector no sale decepcionado, como a veces sucede cuando sale del cine y esperaba ver otra cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo largo de sus 171 páginas, los crímenes pasan a segundo plano y cobra preeminencia el color local. Pues, si algo caracteriza a esta novela, es su identidad pueblerina. En efecto, las víctimas son entrañables personajes reconocibles en sus diálogos, como dicen los norteamericanos “la chica de la puerta de al lado”, es la señora que vive en el campo, que se acuesta tempranito o el policía barrigón que se queda dormido y de tanto sobrepeso, al caer sobre su muñeca se la quiebra. Con una lógica de zapping, los relatos son cortos y como gran acierto puede destacarse la estrategia de cancelar el sentido con las imágenes en fototipía que van adelantando la sucesión de los acontecimientos al final de cada capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Urrutibehety conoce en profundidad la crónica policial. La conoce, la maneja, se regodea en ella e inclusive, se permite reírse de buena gana de los clichés del género y aun arribar  a cuestionamientos filosóficos acerca del sentido de la verdad, la construcción del sentido o del sinsentido que se dirime entre expedientes, alegatos, testigos, condenas. Es éste, sin dudas, el punto más alto del relato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En resumen, La banda de los seguros, desconcierta pero a la vez, entretiene y mucho.  El subtítulo,“Discreta geografía criminal”, sintetiza con justeza el espíritu que merodea a la obra: el narrador es discreto, burlón, como en el modus operandi delictivo, aparenta lo que no es para hacernos caer en la trampa. Y el lector o la lectora que acepten jugar el juego saldrán satisfechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-4505037922123724217?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/4505037922123724217/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/08/deliciosas-criaturas-asesinadas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4505037922123724217'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4505037922123724217'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/08/deliciosas-criaturas-asesinadas.html' title='Deliciosas criaturas asesinadas'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-WbudHpdLiY0/TlOlvka-ghI/AAAAAAAAAV0/njTsNYwuf9E/s72-c/PRESENTACION.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-8693257887772231202</id><published>2011-07-14T09:41:00.002-03:00</published><updated>2012-02-21T11:08:49.354-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='la banda de los seguros'/><title type='text'>Y AL FIN APARECIÓ LA BANDA DE LOS SEGUROS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s1600/tapadiarioBAJA.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 290px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s400/tapadiarioBAJA.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5629188110419118930" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Primero fue una novela "en construcción" en este mismo espacio de la web. La "bajé" para corregirla teniendo en cuenta los comentarios (algunos, seamos claros) de los letores. Y ahora la editorial Ciccus la publica en papel (¿el prestigio de la cultura escrita aún en nuestra cultura digital?. Con ustedes, LA BANDA DE LOS SEGUROS o, por mejor decir, DISCRETA GEOGRAFIA CRIMINAL&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-8693257887772231202?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/8693257887772231202/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/07/y-al-fin-aparecio-la-banda-de-los.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8693257887772231202'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8693257887772231202'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/07/y-al-fin-aparecio-la-banda-de-los.html' title='Y AL FIN APARECIÓ LA BANDA DE LOS SEGUROS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-AGxyGz-xd-E/Th7kwv9iS1I/AAAAAAAAAVs/ks0JPK89V9E/s72-c/tapadiarioBAJA.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-3938224372772638715</id><published>2011-04-25T14:42:00.003-03:00</published><updated>2011-04-25T14:51:56.747-03:00</updated><title type='text'>VIAJEROS CONTRABANDISTAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-Y3rs2bRm5Jc/TbWziaRi4cI/AAAAAAAAAVg/REPCn0T_1CM/s1600/LIBRO%2BSTRADA%2B%25286%2529%2B%2528Large%2529.jpg"&gt;&lt;img style="float: left; margin: 0pt 10px 10px 0pt; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-Y3rs2bRm5Jc/TbWziaRi4cI/AAAAAAAAAVg/REPCn0T_1CM/s400/LIBRO%2BSTRADA%2B%25286%2529%2B%2528Large%2529.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5599579115454915010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un océano de por medio: una frase que, bien pensado, tiene poco sentido si es que la tierra es redonda. Porque habla de una dirección, una orientación, un camino determinado. Habla de un mundo plano, bidimensional. Habla de una negación subliminal –y, por lo tanto, incontrovertible- del principio colombino de retorno al punto de partida. O, bien pensado también, lo confirma, pero en otro sentido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aclaremos.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los argentinos vivimos diciendo que un océano nos separa de. Y nadie piensa en la imponente presencia del continente africano que el globo terráqueo nos estampa ahí, justo frente a nuestras costas. El océano es diagonal –pese a su notoria verticalidad planisférica- y nos separa de Europa. Y en “separa” va, por supuesto, una carga grande de desgarramiento: la vergüenza de haber sido (¿qué? ¿cuándo?) y el dolor de ya no ser. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El viaje es el antídoto para tanta separación. Mientras que en los tiempos de la colonia y los primeros años de la independencia los viajeros eran los que llegaban a estos pagos y escribían para un público ávido de rareza y exotismo, ya para la década de 1830 los argentinos comenzaron a devolver el favor. Para los tiempos en que Mister Darwin recorría la pampa y la Patagonia en busca de datos para documentar la evolución de las especies, Esteban Echeverría viajaba a Europa para codearse con los escritores más evolucionados. Y no es sólo un juego de palabras: el viaje de Echeverría fue presentado siempre en la historia de la literatura argentina como el proyecto de ir a buscar al Otro Mundo las novedades en materia artística que permitieran renovar el campo literario local. Y esa será una de las constantes del viaje argentino: viaje aldeano, motivado por el sentido de carencia, con el objetivo de encontrar novedades. Casi, casi lo mismo que el pobre Pedro de Mendoza, que vino a buscar la salud y se encontró con que era mejor volverse a morir a sus tierras, aunque el aliento del regreso sólo le alcanzó para un ataúd de agua salada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero, además, es un viaje importador: siempre se viaja para traer algo, que causará asombro y estupor entre los que se quedan acá. Algo más que un mero souvenir, prácticamente contrabando. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Esteban Echeverría fue a ver cómo escribían los franceses y se trajo metros, temas, esbozos de poemas. Algo así como ir a un restaurant, conseguir que el chef le pase la receta de sus mejores platos y traérsela para abrir una fonda en la librería de Marcos Sastre, atendida por su propios dueños. Así, en la Buenos Aires rosista se sirvieron rimas y elviras y cautivas que permitieron –al menos así lo cuentan los manuales de historia literaria- mejorar el paladar antes de que tanta refalosa y payada y cuarteta gauchesca arruinara el gusto vernáculo. Sin embargo, los asqueantes detalles de “El Matadero”, las ásperas sextinas hernandianas e, incluso, los exabruptos de la prosa sarmientina, pese a los esfuerzos de Guido y Spano, Capdevilla y algunos otros, terminaron siendo los que, por pura prepotencia de enraizamiento, acabaron por nutrir escrituras y&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;alimentar estirpes, especialmente en el siglo posterior. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Sarmiento fue otro viajero contrabandista. Posiblemente el mejor publicista argentino, supo generar el eslogan que claramente sintetiza el pensamiento de su generación y muchas, muchísimas otras que lo siguieron. “Civilización o barbarie” concentra visión del mundo y norma de acción: no sólo se divide el espectro en dos campos bien diferenciados sino que, además, se insta a tomar partido por uno de ellos y actuar en consecuencia. No es sólo descripción de un estado de cosas: puesto que no se busca poner en discusión el hallazgo, como sería el caso de una hipótesis científica, se exige la inmediata ubicación del interlocutor a favor de uno de los polos y, lógicamente, en contra del otro. No hay síntesis ni convivencia posible: la ley del tercero excluido excluye, por supuesto, la revisión del axioma. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Tomado el partido de la civilización, Sarmiento encuentra muchos cursos de acción, varios de ellos cruzados por el viaje. Siguiendo la impronta de Echeverría, viaja a buscar novedades y la novedad mayor son las maestras norteamericanas. Contrabandea todo un sistema educativo. No sólo trae docentes y métodos de enseñanza, sino también pupitres, guardapolvos, diseños de edificios escolares, modelos de burocracia administrativa. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pero es también bajo su inspiración -y la de su compañero de andanzas y polémicas, Juan Bautista Alberdi- que se gesta el otro viaje “civilizador”: el que trae a millones de inmigrantes a estas tierras. A llenar lo que se dice desierto –despoblado de almas, poblado de indios- con pieles claras, ojos azules y lenguas de asonancia germánica, pese a que el destino termia trocando lo germánico en &lt;i style=""&gt;puro italianaje mirón. &lt;/i&gt;En las bodegas de los miles de barcos que anclan en el puerto de Buenos Aires se traen de contrabando millones de cuerpos europeos, mientras al sur del río Colorado se envían sin otro trámite al más allá miles de cuerpos nativos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A contramano de Sarmiento y la armada civilizadora, Hernández escribe en 1872 &lt;i style=""&gt;El gaucho Martín Fierro&lt;/i&gt;, más conocido como &lt;i style=""&gt;La Ida&lt;/i&gt;: la historia de un viaje hacia el lado opuesto y -a juzgar por el giro que le da el autor a la historia en la contrita continuación de 1879- finalmente equivocado. Después de recorrer la pampa y la frontera, después de transitar los escalones que la sociedad reserva al gaucho en su época, Martín Fierro decide romper con la civilización y apostar a la vida entre los indios. Se va –y las nominaciones no son nunca inocentes- a lo que se llamaba “tierra adentro”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El viaje de Martín Fierro tiene otro sentido: si bien parte también de una carencia, no pretende ir a traer con qué remediarla. El viaje de Martín Fierro es la contracara de “hacerse la América” y se parece más bien a la quema de naves de Cortés. Cruz y Fierro cortan los lazos y sólo se permiten unos lagrimones como toda ceremonia. Cruz y Fierro, a diferencia del viajero contrabandista y a diferencia también de Cortés, representan a los expulsados, los exiliados, los que deben emprender el viaje contra su voluntad. Destino común a miles de viajeros americanos, incluyendo el mismo Sarmiento y el propio Hernández. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;                                    &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El fin del siglo XIX estuvo marcado por la llamada Generación del Ochenta, de la que Sarmiento fue un padre inspirador. Consolidada la clase dominante en torno al modelo exportador, viajar se convierte en signo de clase. Viaje con boleto de ida y vuelta, que de ida solamente viaja “la chusma ultramarina que agita en el zaguán”, según la muestra gratis de cuidada retórica xenófaba exhalada por Leopoldo Lugones. Los viajeros del ochenta pueden ir y regresar cuantas veces gusten a uno y otro lado del Atlántico. Viaje que se materializa en el barco que los lleva y trae, así como en la lengua en la que lo cuentan. Cultos hasta el exceso, pueden ir del castellano al francés como quieran, alternar el inglés con algo de alemán y, cada tanto, soltar unos buenos latines aprendidos en los claustros de los colegios nacionales. Lucio V. Mansilla va de excursión a los toldos de los indios ranqueles y se trae un diccionario que incluye no sólo la parte lexicográfica –cada vocablo con su traducción- sino una cuidada descripción de aspectos discursivos y pragmáticos de algunos actos de habla altamente formalizados, por ejemplo, parlamentos y “razones”. Pero titulará, sin mediar traducción alguna, &lt;span style="background: none repeat scroll 0% 0% yellow;"&gt;“causeries&lt;/span&gt;” a algunos de sus textos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La lengua es un país a habitar, sin dudas, y los hombres del 80 tienen pasaporte abierto para recorrer varios de ellos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;El viaje vanguardista&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La burguesía argentina ingresó en el siglo XX viajando a Europa con la vaca en el barco: no hay leche como la nacional pero nosotros podemos tomarla lejos. Poder viajar es sinónimo de poder, a secas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Del viaje a París se volvía con modelos de vestidos, de calzado, de sombreros, de casas, de automóviles, de modales, de cuadros, de poesía: las novedades, siempre las novedades. El Nuevo Mundo recurría al Viejo, porque allí empieza antes la temporada otoño-invierno. La tierra no es redonda, el tiempo es un vector y tiene un comienzo. La patria comenzó en 1810 y quedan reducidos a la nada prehistórica cinco siglos de dependencia de España –ese patio trasero de la Europa civilizada- y varios miles de años de asentamiento de pueblos subsumidos en el indiferenciador -y errado-nombre de &lt;i style=""&gt;indios&lt;/i&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Con un gesto escandalizador, los jóvenes vanguardistas porteños no abandonan la importancia del viaje. Oliverio Girondo –otro gran publicista, aunque Borges lo diga con desprecio- canjea a sus padres el título de abogado por el viaje: se recibirá, tal como quiere la familia, a cambio de una recorrida anual por Europa. El joven poeta, entonces, recorrerá palacios y museos y anotará sus impresiones en cuadernos, provocativamente llenos de faltas de ortografía. Viajará a mamar las novedades y se volverá con poemas a modo de tarjetas postales: &lt;i style=""&gt;Veinte poemas para ser leídos en el tranvía&lt;/i&gt; señalan el itinerario al pie, con lugar y fecha. Y la cosa puede ser en Mar del Plata, tanto como París o Dakar. Por las dudas, el diario de viaje transmuta en &lt;i style=""&gt;Calcomanías, &lt;/i&gt;su segundo libro de poemas. Y de paso, renovamos la escritura local, peleamos con Lugones, establecemos el juego de Florida/Boedo y transitamos los años de la revista &lt;i style=""&gt;Martín Fierro. &lt;/i&gt;No en vano aquello de &lt;i style=""&gt;se va por el mundo/girando Girondo. &lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Güiraldes, por su parte, se mueve en Europa como en casa, a donde retorna para consolidar el nacionalismo gauchesco: despojado de la voz que le había otorgado Bartolomé Hidalgo, el gaucho de Güiraldes es una sombra que se pierde bajo la mirada del peoncito trasmutado en estanciero. La retórica que cristalizaron Hernández y del Campo en el XIX, a partir del habla popular local, migra del verso a la prosa cuidada, a la imagen sorprendente, al lenguaje cincelado según lo hacen “allá”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Borges pareciera que no viaja: está en donde tiene que estar. Construido su linaje en el cruce de un guerrero de la independencia y un pastor protestante (¡ah! ¡disculpas! ¡Ése era Dahlman, el protagonista de “El sur”!), Borges circula con afinidad por Babilonia y los andurriales porteños, por los campos bonaerenses y las galerías de Oxford, por el cuadrangular Palermo y la China imperial. Tanto está en todos lados, que se va a morir a Ginebra. Y allí debe de estar, todavía, mientras los argentinos que no lo han leído se quejan porque nunca fue llamado de Suecia a recibir el Oscar (¿el Nobel, dice usted que era?)&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Hay un viaje extraño en la literatura argentina y es el de Julio Cortázar. Cortázar vive casi toda su vida en París y escribe en argentino. No hay, si se entiende, océano de por medio en la literatura de Cortázar, aunque esté contando desde el dibujo de la rayuela. La lengua es un país para habitar y Cortázar inventa el idioma de los argentinos en Francia. Que es la lengua que hablaremos todos por aquí mientras la Maga nos inspire. El sueño gardeliano cumplido, el boom en plena explosión, durante la segunda mitad del siglo XX los argentinos sueñan a lo Julio, escriben imitando a Georgie y esconden las nieves del tiempo a lo Carlitos. Mientras tanto, no advierten que la París de Sudamérica se parece cada vez más a Macondo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;u&gt;El viaje menemista&lt;/u&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Entre tanto viaje destinado a ir, ver y traer, se diferencia rotundamente el exilio. El exilio es el viaje que no quiere ser, pero representa nuestro destino sudamericano (JLB &lt;i style=""&gt;dixit). &lt;/i&gt;Constante histórica, puede pensarse que se inicia con el frustrado –por voluntad ajena- de Mariano Moreno, recorre el período rosista y regresa, ominoso, de la mano de cuanta dictadura militar supimos conseguir. Pino Solanas lo incluye a San Martín en la lista de exiliados, pero sería necesario aclarar si Boulongne-sur-mer es su destierro de América o de España. Por su característica de indeseado, no podríamos incluirlo en la lista que queremos analizar.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La última de las dictaduras argentinas trajo, entre tantas atrocidades, la novedad que dio en llamarse “la plata dulce”, fenómeno socio-psicológico –tanto como político-económico- que se consolidó en la década de 1990, de la mano de la burbuja de la convertibilidad.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De golpe y porrazo, y por decreto, el peso argentino pasó a ser sinónimo del dólar, lo que confirma a Carlos Menem como uno de los más poderosos literatos del país. Con la colaboración de Domingo Cavallo, armó una ficción, la convirtió en éxito de público y la sostuvo primera en la lista de best seller durante una década. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De este modo, miles de argentinos se lanzaron a los aeropuertos, para regresar días más tarde luciendo remeras de Saint-Martin, Aruba o Margarita. El destino predilecto fue Miami, adonde se iba a contrabandear con anuencia estatal. Los viajeros buscaban llenar la carencia de novedades bajo el signo del microondas, el equipo de audio y el perfume de free-shop. La enciclopedia menemista se constituyó en base a marcas internacionales de ropa y accesorios: el viaje menemista también fue el trayecto que llevaba de Tienda Los Gallegos a Christian Dior. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El menemismo tuvo la marca de la exhibición y el viaje de esta época se retrató intensamente en revistas de actualidad, las mismas en que se mostraban casas, vestuarios, automóviles y esposas. El concepto de &lt;i style=""&gt;famoso&lt;/i&gt; tomó una dimensión tan extendida que ya le hubiera gustado para sí al sobrio don Jorge Manrique. Si el tango dice que “la fama es puro cuento”, el menemismo le dio otro sentido al apotegma canyengue: esto es un cuento de hadas y si no puede vivir en él, siéntese como niño bueno a escucharlo hasta el final. Lo mejor de la literatura menemista, en consecuencia, pasó por la revista &lt;i style=""&gt;Caras&lt;/i&gt;. A imagen y semejanza de la española &lt;i style=""&gt;Hola&lt;/i&gt;, que los locales idolatraban, no tuvo problemas en suplantar la nobleza europea –una sentida carencia local, sin dudas- por políticos en el gobierno o la oposición, artistas de diverso rubro y modelos. Hasta un juez apareció en sus páginas mostrando -¡siempre mostrando!- un vestidor cuyo costo superaba con mucho su sueldo declarado: no se sabe muy bien por qué, este caso despertó la ira popular y el hombre debió salir de su puesto. Tal vez haya sido un caso de justicia poética. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Por estas épocas se creó la categoría de “mediático”: un personaje que no hace nada,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;cuyo único mérito consiste en salir en la tele. El camino a la mediaticidad es también un trayecto narrativo: gira en torno a un conflicto, que puede ser una pelea, un escándalo sexual, una declaración fuerte y hasta golpes en cámara. Variante de la narración efectista, el desenlace es lo más flojo del sainete mediático: consiste en la simple desaparición del personaje de escena y su reemplazo por otro, que vuelve a comenzar todo, como en el cuento de la buena pipa. Que, dicho sea de paso, constituye otro de los grandes hitos de la literatura nacional. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Famosos y mediáticos viajaron y miles de compatriotas los imitaron: una funcionaria declaró que iba a París a cortarse el pelo, todos pasaban por las tiendas de Versace y volvían para exhibirse. Los que no accedían a las pantallas, traían cientos de fotos y horas de filmación con la que atosigar la paciencia de parientes y vecinos menos afortunados. Nada de lo que se hacía tenía sentido si no se podía mostrar. De ahí que sea dable suponer que la pulsión escópica fuera la necesidad a colmar. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mientras se ostentaba sin vergüenza riquezas que nadie se ocupaba en justificar, otros viajes se ocultaban: el camino hacia la pobreza de más de la mitad del país de la mano del desempleo y el camino al exilio por razones económicas. A la literatura menemista, esplendorosa y llena de luces, le correspondió su naturalismo, su dickesianismo, protagonizado por los que se iban a otros países a buscar laburo o los que se iban a la calle y se transformaban en piqueteros.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El melodrama menemista continuó durante el gobierno de su sucesor –de contrario signo político- Fernando de la Rúa, que tuvo consideración por la continuidad de la trama y tomó como ministro de economía a Domingo Cavallo, el mismo de la dictadura, el mismo de Menem. La historia se precipitó al ritmo de los bombos primero y de las cacerolas después y, como una película norteamericana de acción, cerró con la toma del helicóptero presidencial llevándose lejos al mandatario depuesto. Escena que se superponía con la de un helicóptero similar llevándose a Isabel Perón, en 1976, paso previo a la instalación de la cúpula militar que dio inicio a esta historia. Lo que se dice, un perfecto cierre narrativo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;publicado en Sánchez Sottosanto y Strada (comp) (2010) DOLORES, TRIBUTO A UN PUEBLO, Alicante, Casa de América&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:trackmoves/&gt;   &lt;w:trackformatting/&gt;   &lt;w:donotshowrevisions/&gt;   &lt;w:donotprintrevisions/&gt;   &lt;w:donotshowmarkup/&gt;   &lt;w:donotshowcomments/&gt;   &lt;w:donotshowinsertionsanddeletions/&gt;   &lt;w:donotshowpropertychanges/&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt; 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Revista de Narrativa  contemporánea en castellano&lt;/b&gt;. La revista puede descargarse en la siguiente  dirección:  &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;&lt;a href="http://www.revistanarrativas.com/" target="_blank"&gt;http://www.revistanarrativas.com&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;Este número consta de los siguientes contenidos:&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxmsoplaintext"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Ensayo&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Las voces narrativas en “El hereje” o la novela  vital&lt;/i&gt;, por Pablo Lorente Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En busca de localidades que valgan: el  enigma del individuo en Montoya y Azuela&lt;/i&gt;, por Michael Abbott&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Jeannie  Deans: La heroina de las “Waverley Novels”&lt;/i&gt;, por Enrique García  Diaz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El Común Olvido”: ¿Una crítica al discurso nacionalista?&lt;/i&gt;, por  Soledad Mocchi&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Relatos&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Inescrutables itinerarios del odio&lt;/i&gt;, por Olga  Bernad&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cuando estamos en casa&lt;/i&gt;, por Fernanda Trías&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El experimento  Niklaus. Estado de la cuestión&lt;/i&gt;, por José Mª González Serna&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En la  isla&lt;/i&gt;, por Alejandra Darriulat&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cardinal&lt;/i&gt;, por Lucía  Lorenzo&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los inquilinos&lt;/i&gt;, por Juan Ramírez Biedermann&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Nada por  aquí&lt;/i&gt;, por Fernando García Maroto&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Rosana  Alonso&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El extraño caso de polífono y lo que con él sucedió&lt;/i&gt;, por José  Agustín Solórzano&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Los padres&lt;/i&gt;, por David Bombai&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Entrevista  virtual a Dostoievsky&lt;/i&gt;, por Víctor Montoya&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Pledge&lt;/i&gt;, por  DrK&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Inconveniente&lt;/i&gt;, por Enrique Pérez Rodríguez&lt;br /&gt;&lt;i&gt;El peligroso lado  oscuro de la soledad&lt;/i&gt;, por Jonatan Frías&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Pedro  Peinado Galisteo&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La vaca tuerta&lt;/i&gt;, por Ramón Araiza Quiroz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La  palabra&lt;/i&gt;, por Gabriel Guerrero&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Wolf&lt;/i&gt;, por Luis  Topogenario&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Correspondencia nicaragüense (VIII)&lt;/i&gt;, por Berenice  Noir&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Dos pájaros de un tiro&lt;/i&gt;, por Carlo Reátegui Avilés&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La pala  roja&lt;/i&gt;, por Jorge Serra&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Ultracortos&lt;/i&gt;, por Daniel Sánchez  Bonet&lt;br /&gt;&lt;i&gt;A golpe de templanza&lt;/i&gt;, por JC Martin&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Relatos&lt;/i&gt;, por Iria  López&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Alma y su pequeño león&lt;/i&gt;, por María Aixa Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Control&lt;/i&gt;,  por Pablo Llanos&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Microrrelatos&lt;/i&gt;, por Ricardo Álamo  González&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Novela&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Marea de sangre (Capítulo I)&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Narradores&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Leopoldo de Trazegnies Granda&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Miradas&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Destinos literarios: Óxford&lt;/i&gt;, por Carlos Pérez  Vaquero&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Jaroslav Seifert, poeta por excelencia&lt;/i&gt;, por Víctor  Montoya&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Caminos de futuro de la literatura infantil y juvenil a través de  los premios SM 2010: “Historia de un se­gundo” de Jordi Sierra i Fabra y “Mujer  mirando al mar” de Ricardo Gómez&lt;/i&gt;, por Pablo Lorente Muñoz&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Entrevista&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;Nerea Riesco y su Elefante de marfíl&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Reseñas&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;i&gt;“Todo nada” de Brenda Lozano&lt;/i&gt;, por Rolando Ramiro  Vázquez Mendoza&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Los libros de plomo” de Fernando Martínez Laínez&lt;/i&gt;, por  José Luis Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Suegras. Relatos breves sobre el gran enemigo” de  VV.AA&lt;/i&gt;, por Luis Borrás&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Historias de locos” de Miguel Sawa&lt;/i&gt;, por  María Dubón&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El oficinista” de Guillermo Saccomanno&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Marea de sangre” de José Luis Muñoz&lt;/i&gt;, por Carlos  Manzano&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La balada del trampero sentimental” de Damián Torrijos&lt;/i&gt;, por  Luis Borrás&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Ángeles negros” de José Vaccaro Ruiz&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Crónicas del desamor” de Elena Ferrante&lt;/i&gt;, por María Aixa  Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“El elefante de marfil” de Nerea Riesco&lt;/i&gt;, por José Luis  Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Alarido de Dios” de José Miguel Vilar Bou&lt;/i&gt;, por Óscar  Bribián&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Fall River” de John Cheever&lt;/i&gt;, por José L. Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“Niños  en su cumpleaños” de Truman Capote&lt;/i&gt;, por María Aixa Sanz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La hija de  Cleopatra” de Michelle Moran&lt;/i&gt;, por José Luis Muñoz&lt;br /&gt;&lt;i&gt;“La logia de los  anillos de amatista” de Jorge Colombo&lt;/i&gt;, por Iris Uribarri&lt;br /&gt;&lt;b&gt; &lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;b&gt;Novedades editoriales&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-1743511435472244027?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/1743511435472244027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/04/revista-narrativas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/1743511435472244027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/1743511435472244027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/04/revista-narrativas.html' title='REVISTA NARRATIVAS'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-2189260332579250722</id><published>2011-03-31T22:10:00.004-03:00</published><updated>2011-03-31T22:26:59.601-03:00</updated><title type='text'>CONOCIENDO A SAMANTA SCHWEBLIN.</title><content type='html'>No conocía la escritura de Samanta Schweblin. En algún lugar leí que era una de las promesas de la literatura argentina. Hace poco un amigo me acercó un cuento magnífico: MATAR UN PERRO. Y ahora, la última edición de &lt;a href="http://www.barcelonareview.com/73/s_ss.html"&gt;The Barcelona Review&lt;/a&gt; publica EN LA ESTEPA.&lt;br /&gt;Es un cuento magistralmente inquietante. Todo en él, a la vez, es familiar y extraño. Es y no es una estepa reconocible: no esperamos ver por allí a Miguel Strogoff, pero tampoco es Maquinchao, Río Negro, donde vive Marcela Ibargüengoitía, mi compañera de colegio.&lt;br /&gt;Es Argentina, esa patria que se percibe en el lenguaje, y no es, en la extrañeza de los nombres de los personajes: Pol, Nabel, Arnold, no son nombres de este mundo, de esta parte del mundo. Como hacía Cervantes, nombrar a los personajes no es una mera formalidad en esta escritura.&lt;br /&gt;La convivencia de lo familiar y lo extraño, lo entrañable y lo maldito, llenan la aventura de la narradora, una mujer que sí tiene un nombre reconocible, pequeño y ancestral: Ana.&lt;br /&gt;Una búsqueda angustiosa, un entorno amenazante y la sensación de que estamos permanentemente al borde de la desesperación, pero sin desborde. Porque todo esto es el mundo que nos tiene acostumbrados a vivir así.&lt;br /&gt;Samanta Shweblin escribe como decía Arlt, como un cross a la mandíbula. Después de leerla, miro cómo se han deslizado en mi escritura algunos diminutivos y me dan ganas de pedir disculpas. Es la inquietud hecha literatura. Eso que te hace suspender la respiración, mirar para atrás -como después de leer "Continuidad de los parques", no tener idea por dónde andás. Y con una economía de recursos absolutamente magistral.&lt;br /&gt;Para los que les haya picado la curiosidad,visiten su &lt;a href="http://www.samantaschweblin.com.ar/"&gt;página web,&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Por las dudas, copio su biografía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Samanta Schweblin&lt;/strong&gt; (Buenos Aires, 1978). En 2001 obtuvo   el primer premio del Fondo Nacional de las Artes y el primer premio del   Concurso Nacional Haroldo Conti con su primer libro &lt;em&gt;El núcleo del Disturbio&lt;/em&gt; (Planeta, 2002). En el 2008 obtuvo el premio Casa de las Américas por  su libro de cuentos &lt;em&gt;Pájaros  en la boca,&lt;/em&gt; y  la beca FONCA de residencias para artistas del gobierno Mexicano. En el 2010  fue elegida por la revista &lt;em&gt;Granta&lt;/em&gt;  entre los 22 mejores narradores jóvenes en español. Muchos de sus  cuentos han  sido traducidos al alemán, al inglés, al holandés, al  húngaro, al italiano, al  francés, al portugués, al sueco y al serbio,  para su publicación en numerosas  antologías, revistas y medios  culturales. La crítica coincide en señalarla como  una de las grandes  voces renovadoras del género breve en lengua española.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-2189260332579250722?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/2189260332579250722/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/conociendo-samanta-schweblin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2189260332579250722'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/2189260332579250722'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/conociendo-samanta-schweblin.html' title='CONOCIENDO A SAMANTA SCHWEBLIN.'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-4515170647929043860</id><published>2011-03-23T09:39:00.002-03:00</published><updated>2011-03-23T09:57:46.373-03:00</updated><title type='text'>OTRO LIBRO</title><content type='html'>Parece que últimamente la moda oriental me está pegando. De hecho, en las mesas de las librerías aparecen varios libritos de una misma colección (editorial Salamandra, colección Letras de Bolsillo) con propuestas similares.En un post anterior hablé de C&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ometas en el cielo. &lt;/span&gt;&lt;span&gt;Esta vez el autor es francés, Philippe Claudel, pero el protagonista no. La novela, pequeña, dulce, bonita, se llama &lt;span style="font-style: italic;"&gt;La nieta del señor Linh&lt;/span&gt;, y habla de un inmigrante ¿vietnamita? en París, un viejo que lo único que ha podido rescatar de su tierra arrasada es su pequeña nieta. Hay una ciudad inmensa y amenazante, un amigo inesperado, un dolor terrible, una esperable barrera idiomática y una historia chiquita escrita en frases breves, de ritmo austero. Copio un fragmento, prácticamente al azar:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;El anciano piensa en todo eso. Sentado en ese banco que en sólo dos días se ha convetido en un pequeño rincón familiar, un maderoflotante al que se hubiera agarrado en medio de una ancha, turbulenta y extraña corriente. Ycon su cuerpo calienta el último brote de la rama, que de momento duerme sin temor, melancolía ni tristeza, con ese sueño de criatura ahíta, feliz de sentir la calidez del ser querido, su tibia suavidad y el arrullo de una voz acariciante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El fragmento sigue la vieja regla del tres: tres adjetivos, tres sustantivos, tres construcciones con prácticamente los mismos modificadores. No es un gran hallazgo estilistico, pero es efectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio tiene la misma estructura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Un anciano en la popa de un barco. En los razos sotiene una maleta ligera y a una criatura todavía más ligera. El anciano se llama Linh. Es el único que lo sabe, porque el resto de las personas que lo sabían están muertas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;El autor es guionista y acá se nota. Puesta en situación, presentación del personaje principal  y listo. El segundo párrafo es la descripción de una escena típica de película típica (me hace acordar a aquella en la que Gardel canta Volver, aunque aquí es al revés: eso en el cine no se nota):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;De pie en la cubierta, ve alejarse su país, el país de sus antepasados y sus muertos, mientras la criatura duerme en sus brazos. El país se aleja, se hace infinitamente pequeño, y el señor Linh  lo ve desaparecer en el horizonte durante horas, pese al viento que sopla y lo zarandea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Me pareció una buena muestra de cómo, con materiales que están a la mano, ahí a la vista, sin demasiadas pretensiones ni rebuscamiento, se puede ser altamente efectivo. Y contar una historia que se lee por el placer de dejarse contar una historia&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-4515170647929043860?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/4515170647929043860/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/otro-libro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4515170647929043860'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/4515170647929043860'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/otro-libro.html' title='OTRO LIBRO'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-7186374868334419923</id><published>2011-03-20T23:00:00.004-03:00</published><updated>2011-03-20T23:11:35.344-03:00</updated><title type='text'>"COMETAS EN EL CIELO"</title><content type='html'>Hay cosas que estoy leyendo que me están produciendo muchas cosas. Leí "Cometas en el cielo" de Khaled Hosseine. Me pareció que estaba descubriendo algo nuevo, pero ya está en wikipedia y todo (buscarlo). El asunto es que me pasó algo raro con ella: en principio, hacía mucho que no sentía que no podía manejar la lectura sino que la lectura me manejaba a mí. NO PODÍA PARAR DE LEER pero la lectura se dificultaba porque, paralelamente, no podía parar de llorar: la lectura se interrumpía en los hipos y los mocos. Pero no era como cuando en la adolescencia leía "Cuentos para leer sin rimmel". Pese a la terrible historia que se cuenta, con montones de bajezas, sentía que no había golpes bajos.Tampoco regodeo en el morbo, aunque todo era muy morboso.&lt;br /&gt;Sé que hay cosas predecibles -por ejemplo, el niño malo transformado en adulto poderoso perverso- pero en esta historia hay algo más. Hay matices, no tanto en los malos como en los buenos. Los buenos no son buenísimos, quizás con la excepción de la verdadera víctima Hassan, el hazara. Los buenos hacen cosas malas, muy malas, pero eso ni los redime ni los hace perverso. Y el resultado final es malo, como corresponde a un mundo malo en sí. O bueno, desde algún otro lugar. La redención. en definitiva, es provisoria y minúscula, una suerte de consuelo de sonsos en la mierda general. Y finalmente, el mundo no es un lugar sin sentido: es el mal el que le da sentido, porque la bonanzan, la bondad, son solo lujos que algunos en algún momento se pueden dar.&lt;br /&gt;Ah, no se confundan, nada parecido a una policial negra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-7186374868334419923?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/7186374868334419923/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/cometas-en-el-cielo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/7186374868334419923'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/7186374868334419923'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/cometas-en-el-cielo.html' title='&quot;COMETAS EN EL CIELO&quot;'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4903186694115680274.post-8553531830560612422</id><published>2011-03-13T20:48:00.002-03:00</published><updated>2011-03-13T20:52:30.535-03:00</updated><title type='text'>SEGURO EN PAPEL</title><content type='html'>En esta dirección, entre junio de 2009 y febrero de 2010, publiqué cada martes una entrega de una novela que se llamó SEGURO (UNA NOVELA EN CONSTRUCCIÓN). Los comentarios de los lectores fueron una parte importantísima del proceso de construcción de la novela. &lt;br /&gt;Ahora, con el nombre de LA BANDA DE LOS SEGUROS (DISCRETA GEOGRAFÍA CRIMINAL) está en pleno proceso de publicación, por parte de la editorial Ciccus.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4903186694115680274-8553531830560612422?l=gabrielaurruti.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/feeds/8553531830560612422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/seguro-en-papel.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8553531830560612422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4903186694115680274/posts/default/8553531830560612422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://gabrielaurruti.blogspot.com/2011/03/seguro-en-papel.html' title='SEGURO EN PAPEL'/><author><name>Gabriela Urrutibehety</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09683694858535465480</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='29' height='32' src='http://3.bp.blogspot.com/_zdatZY5vb0M/S8MnhoFrYLI/AAAAAAAAARY/YwlqyRb4osI/S220/yo2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
